Dios quiere lo mejor para ti, pero alerta y firme, para que disfrutes de su gloria

Plática
Dios quiere lo mejor para ti, pero alerta y firme,
para que disfrutes de su gloria
Luis M de Jesús
29 de enero de 2016
Iglesia Discípulos de Cristo Guaynabo, Santa Rosa 1

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Dios tiene un plan extraordinario, particular y especial para ti y para mí, para cada uno de nosotros. Él quiere lo mejor para nosotros. Él quiere que vivamos vidas plenas, gozosos, en alegría, que nos realicemos como personas, que seamos extraordinarios en lo que hagamos para su gloria y su honra, y como alabanza a Él.






Hoy vamos a repasar la historia de Sansón. Lo recordamos particularmente por su gran fuerza. Es una historia que hemos escuchado desde muy pequeños.

Esta plática fue traída un domingo hace cuatro años, pero sentí volver a retomarla. Hoy la retomamos, pero para enfatizar la necesidad de estar alertas y firmes en el Señor, nuestro sustento, nuestro propósito, ante las diversas crisis en que nos encontremos o las que puedan venir.

Antes de entrar en la historia de Sansón debemos describir el contexto social donde esta se desarrolla. Los israelitas, bajo el liderato de Josué, habían conquistado a Canaán, la tierra prometida. Un pueblo evidentemente poderoso en tanto escuchaba, obedecía y agradaba a Dios.

Con el pasar del tiempo, los israelitas, al convivir entre los cananeos habían adoptado sus costumbres paganas y se apartaron de Dios. Como consecuencia Dios los abandona a sus enemigos, los filisteos. Este era un pueblo violento, de guerreros organizados, proveniente del mediterráneo y también se habían asentado en una región en Canaán.

Esto no es muy distinto a lo que nos ocurre al día de hoy. En nuestro convivir diario adoptamos costumbres no cristianas que en ocasiones nos apartan de Dios, particularmente del Dios bíblico.

Volviendo a Sansón, Dios tenía un plan especial para él, como lo tiene para ti y para mí. La que fue mamá de Sansón era estéril pero el Ángel de Dios se le apareció y le dijo que en su momento le iba a nacer un hijo que iba a “comenzar a librar a los israelitas de la opresión de los filisteos.»

Comento que durante esta plática vamos a estar leyendo en el libro de Jueces varios versículos de los capítulos 13 al 16.





Leemos pues en Jueces 13:2-5

2 En Sorá, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril. 3 Pero el ángel del Señor se le apareció a ella y le dijo: «Tú nunca has podido tener hijos, pero ahora vas a quedar embarazada y tendrás un niño.

4 Pero no tomes vino ni ninguna otra bebida fuerte, ni comas nada impuro, 5 pues vas a tener un hijo al que no se le deberá cortar el cabello, porque ese niño estará consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer, para que sea él quien comience a librar a los israelitas del poder de los filisteos.»

Nació y lo llamaron Sansón que significa “el que brilla como el sol”. La Biblia dice que “el niño crecía y el Señor lo bendecía”. Luego relata la historia que como a los 20 años, como es natural y bueno, se enamora y se quiere casar; como nos pasa a todos.

Leemos en Jueces 14:1-3
14 Sansón bajó un día al pueblo de Timná y se fijó en una mujer filistea, 2 y cuando regresó a casa se lo contó a sus padres. Les dijo:
—Por favor, quiero que hagan todos los arreglos para casarme con una mujer filistea que vi en Timná.
3 Pero sus padres le dijeron:
—¿Para qué tienes que ir a buscar esposa entre esos filisteos paganos? ¿Acaso ya no hay mujeres entre nuestros parientes, o entre todos los israelitas?
Sansón respondió:
—Esa muchacha es la que me gusta, y es la que quiero que me consigan como esposa.

Noten que Sansón no dijo; he estado observando a una joven que me encanta pero sobre todo ama a Dios, conoce las escrituras, es honesta, buena hija, buena estudiante, trabajadora, llevamos un año conociéndonos, conozco muy bien a su familia, nos amamos y me quiero casar con ella. Sencillamente la vio y le gustó.

Esta es una conducta típica cuando somos jóvenes, quien no se ha enamorado a lo loco alguna vez. Yo soy uno de ellos, pero Dios en su misericordia, me bendijo con una mujer bienaventurada.

En situaciones como estas, siempre están presentes las advertencias y los consejos. Sus padres le aconsejaron: ¿Acaso ya no hay mujeres entre nuestros parientes, o entre todos los israelitas? La respuesta de Sansón, sin embargo, ante el consejo de sus padres fue la típica de un joven enamorado a los 20 años; ¡Seguir para’lante!

Se estima que la población israelita era en ese momento entre 2 y 3 millones así es que habían alrededor de medio millón de muchas jóvenes en su pueblo de donde podía buscar una compañera idónea. La bendición está pero no tomamos el tiempo para procurarla.

Sabemos que Dios estaba detrás de todo esto y sus planes siempre se cumplen. El plan de Dios en Sansón era liberar a los israelitas de la opresión de los filisteos.

Sus padres, entonces, hacen los arreglos. Durante la celebración de la boda, que duraban una semana (con una boda así hoy día terminamos en la quiebra), Sansón como era costumbre para divertir a los invitados los reto con una adivinanza.

Los invitados eran 30 filisteos amigos de la familia de la novia que habían sido invitados por el padre de la novia por temor a Sansón. Aquí ya vemos que el ambiente
entre ambas familias era de extrema desconfianza lo cual levanta una bandera que Sansón no quiso ver.




Leemos en Jueces 14:14
14 Sansón recitó su adivinanza:
«Del que comía salió comida; del que era fuerte salió dulzura.»

Pudiéramos inferir, por la capacidad de abstracción que requiere construir esta adivinanza que Sansón era además de fuerte y de buen parecer también era inteligente. Esto es importante establecerlo porque su debilitad ante Dalila no fue debido a un problema de capacidad intelectual, fue un problema de voluntad debilitada por prestar oído al enemigo.

Los invitados no pudieron resolver la adivinanza, la cual conllevaba una apuesta en ropa fina que debían pagar a Sansón. Al cuarto día fueron donde la novia y la amenazaron con quemarla a ella y su familia sino le daba la respuesta. (Estos eran los supuestos amigos de la familia de la novia.)

Leemos en Jueces 14:15-17
15 así que al cuarto día le dijeron a la mujer de Sansón:
—Procura que tu marido (o sea que ante la ley eran esposos) nos dé la solución de su adivinanza, pues de lo contrario te quemaremos a ti y a la familia de tu padre. ¡Parece que ustedes nos invitaron sólo para quitarnos lo que es nuestro!
16 Entonces ella fue a ver a Sansón, y llorando le dijo:
—¡Tú no me quieres! ¡Tú me odias! Les has propuesto una adivinanza a mis paisanos, pero a mí no me has dado a conocer la respuesta.
17 Pero ella siguió llorando junto a él los siete días que duró la fiesta, y tanto le insistió que, por fin, al séptimo día le dio la respuesta. Entonces ella fue y se la dio a conocer a sus paisanos.

Sansón entiende que su esposa lo había traicionado y se enfureció. Para pagar la apuesta mató a 30 filisteos de los cuales obtuvo la ropa fina para los 30 filisteos invitados a la fiesta por haber perdido la apuesta por traición de su esposa.

Luego de esto ocurren varios incidentes en la vida de Sansón, en el último de los cuales mata 1,000 soldados filisteos con una quijada de burro.

Aquí comienza Sansón como caudillo del pueblo israelita por 20 años. Y por 20 años los filisteos no molestaron a los israelitas por temor a Sansón. Este era el plan de Dios.

La Biblia indica que Sansón era más alto que el promedio o más corpulento. Lo que puede suponer que él era un hombre común en el cual el espíritu de Dios se manifestaba mediante una fuerza y astucia defensiva inimaginable. Así es que su fortaleza extrema no era, necesariamente, resultado de su musculatura, o su pelo, o la quijada de burro. Era el poder de Dios en acción en su plan de la liberación de Israel de los filisteos.

En el capítulo 16, del relato de Sansón se describe un encuentro que ocurre entre Sansón y una prostituta; y como Sansón se escapa arrancando la puerta de la ciudad. Finalmente, el capítulo termina con su muerte por la traición de Dalila. Dalila significa “la que debilita”.

Este es el encuentro dramático, e inevitablemente de perdida, entre “el que brilla como el sol” con “la que debilita”.

Continuamos leyendo en Jueces 16:4-21



4 Después Sansón se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec. 5 Los jefes de los filisteos fueron a ver a Dalila, y le dijeron:
—Engaña a Sansón y averigua de dónde le vienen sus fuerzas extraordinarias, y cómo podríamos vencerlo; así podremos atarlo y tenerlo sujeto. A cambio de tus servicios, cada uno de nosotros te dará mil cien monedas de plata. (Recientemente el Papa Francisco refiriéndose a la mafia y la corrupción italiana dijo: “El diablo entra por los bolsillos”. Usted y yo sabemos que el enemigo “entra” por cualquier grieta del carácter. En el caso de David fue otro tipo de debilidad.)

Continuamos leyendo
6 Entonces ella le dijo a Sansón:
—Por favor, dime de dónde te vienen tus fuerzas tan extraordinarias. ¿Hay algún modo de atarte sin que te puedas soltar?

Hay que destacar que ahora, veinte años después, a los cuarenta años Sansón, lo vemos involucrado en una situación similar a la que paso cuando tenía 20 años. Es una situación triste que no era propia de su edad como adulto. El primer incidente lo atribuimos a su juventud, ¿y este incidente a que lo atribuimos? Debemos, con la ayuda del Señor reconocer y trabajar nuestras grietas a tiempo.

De qué clase de mujer se enamoró Sansón que a esta no le importó engañarlo a pesar de los sentimientos de este hacia ella y que le podía costar la vida. ¿Dónde ponemos nuestros ojos?

Leemos en Jueces 16:7
7 “Y Sansón le respondió:
—Si me atan con siete cuerdas de arco que todavía no estén secas, perderé mi fuerza y seré un hombre común y corriente.
8 Los jefes de los filisteos le llevaron a Dalila siete cuerdas de arco nuevas, y con ellas Dalila ató a Sansón. 9 Y como ya antes había escondido a unos hombres en su cuarto, gritó:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Entonces Sansón rompió las cuerdas, como si fueran un cordón quemado. Y los filisteos no pudieron averiguar de dónde le venía su fuerza.
10 Dalila le dijo:
—¡Me engañaste! ¡Me has estado mintiendo! Pero ahora sí, por favor, dime qué hay que hacer para atarte.”

Que falta de vergüenza la de Dalila que lo acusa a el de mentiroso cuando era ella la que originaba la mentira. ¿Qué necesidad tenía Sansón de involucrase con una mujer así? Una mujer que no ve la dignidad de Sansón, ni su valor como caudillo de Israel, o como nazareo. Cuanto cuidado debemos tener en donde ponemos nuestros ojos.

Me imagino a Dalila, entre bromas y risas coquetas atándolo, y Sansón siguiéndole el juego. No creo que Sansón estuviera ajeno a la hipocresía de Dalila y al peligro en que estaba, pero su debilidad emocional, su grieta, no le permitía actuar con carácter sobre la situación y le restó importancia.

Pablo nos dice en 1 Corintios 10:12
“Así pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer.”

Y en Efesios 6:11
“Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo.”

El pecado nos seduce poco a poco, poco a poco. No podemos escuchar al enemigo. Este incidente de engaño y mentira de Dalila a Sansón se repite dos veces más en el relato y en la cuarta ocasión Dalila le dice.

Leemos de Jueces 16: 15-17
—¡Mentiroso! ¿Cómo te atreves a decir que me quieres? Ya van tres veces que te burlas de mí, y todavía no me has dicho de dónde te viene toda tu fuerza.
16 Como era tanta la insistencia de Dalila, que a todas horas le hacía la misma pregunta, Sansón estaba tan fastidiado que tenía ganas de morirse;(observen que perdió el sentido de vivir) 17 así que finalmente le contó a Dalila su secreto:

Me pregunto: ¿Qué relación tan enfermiza era esa que él prefería morir y no tenía la fuerza de voluntad necesaria para terminar con la relación? El pecado te debilita, te ata, te ciega. Pierdes las fuerzas espirituales y la voluntad porque te separa de Dios.

Seguimos leyendo en Jueces 16:17-21



—Nadie me ha cortado jamás el cabello, porque desde antes de nacer estoy consagrado a Dios como nazareo. Si me llegaran a cortar el cabello, perdería mi fuerza y sería tan débil como un hombre común y corriente.
18 Cuando Dalila se dio cuenta de que esta vez sí le había descubierto su secreto, mandó a decir a los jefes filisteos:
—¡Ahora sí, vengan, que Sansón me ha descubierto su secreto!
Entonces ellos fueron a verla con el dinero en la mano.
19 Dalila hizo que Sansón se durmiera con la cabeza recostada en sus piernas, (cuidado en quien confías) y llamó a un hombre para que le cortara las siete trenzas de su cabellera. Luego ella comenzó a maltratarlo, 20 y le gritó:
—¡Sansón, te atacan los filisteos!
Sansón se despertó, creyendo que se libraría como las otras veces, pero no sabía que el Señor lo había abandonado. (Que triste, que desesperante, que peligroso; “el Señor lo había abandonado”)




21 Entonces los filisteos lo agarraron y le sacaron los ojos, y se lo llevaron a Gaza, en donde lo sujetaron con cadenas de bronce y lo pusieron a trabajar en el molino de la cárcel.

El pecado te ciega, pierdes la brújula. Puerto Rico anda sin brújula no hay sentido de norte o de lo correcto. Cuando sacamos a Dios de la ecuación el país está perdido.

Cuando pecamos pensamos que como no me pasó nada hoy y nadie se enteró seguimos para’lante. Esto es una ilusión, la realidad es que si no te detienes cada día estarás más atado y cada vez será más difícil salir.

El problema es que las consecuencias de las malas decisiones y el pecado siempre van a ser mayores de lo que te puedas imaginar.

Leemos en Deuteronomio 30:19
En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes;


Esas relaciones “que te van debilitando”, como a Sansón, te van cortando las siete trenzas que te unen a Dios:
1. te bajan la autoestima,
2. te debilitan la voluntad,
3. te socavan tus valores,
4. te socaban tu fe,
5. le resta valor a quien tu eres, lo que has logrado y tus planes futuros,
6. te alejan emocionalmente de tu familia y
7. finalmente te alejan de Dios.


Sansón pasó a ser, como consecuencia de su debilidad, de máximo líder de un pueblo, hombre libre, admirado y temido: a esclavo y juguete de los enemigos. En el pasaje se relata que en la fiesta que los filisteos hicieron para agradecer a su dios Dagón mandaron a buscar a Sansón para que los divirtiera.

Sansón le pide a un muchacho, que lo lleva de la mano y que lo ubique entre las columnas de carga del templo. Es evidente que en la soledad y humillación moliendo trigo como esclavo, Sansón se reconcilió con Dios y conoció su misericordia. A veces perdemos tanto.

Estando de pie apoyado entre las columnas clama a Dios.

Leemos en Jueces 16: 28
28 Entonces Sansón clamó al Señor, y le dijo: «Te ruego, Señor, que te acuerdes de mí tan sólo una vez más, y que me des fuerzas para cobrarles a los filisteos mis dos ojos de una vez por todas.»




CIERRE

Dios tiene un plan extraordinario, particular y especial para ti y para mí, para cada uno de nosotros. Él quiere lo mejor para nosotros. Él quiere que vivamos vidas plenas, gozosos, en alegría, que nos realicemos como personas, que seamos extraordinarios en lo que hagamos para su gloria y su honra como alabanza a Él. Y que nos gocemos con El en gloria. Entonces tenemos que estar alertas y firmes en el Señor ante las diversas crisis en que nos encontremos o las que puedan pasar.
Pablo nos exhorta en Gálatas 5:1: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
Pues “Dios, (dice Pablo en 2 Timoteo 1:7), no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.
Amen
Dios nos bendiga.


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